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Tolerancia al riesgo e inversión

En el artículo pasado hablamos de lo importante que era el interés compuesto a la hora de sacarle jugo a tus ahorros.

En esta entrega vamos a ver qué es la tolerancia al riesgo, y por qué deberías conocer cuál es la tuya antes de invertir

Desagregando la tolerancia al riesgo

En términos esquemáticos, tu nivel de tolerancia al riesgo cuando invertís se encuentra determinado por dos factores: voluntad y capacidad.

Tu voluntad, esto es, cuán dispuesto estás a correr riesgos, se encuentra determinada por tu personalidad, tu pasado y tu presente. En contrapartida, tu capacidad para asumir riesgos depende de factores tales como el horizonte temporal de tu inversión, tu nivel de ingresos (actuales y futuros) y tu patrimonio, entre otros factores.

No siempre voluntad y capacidad coinciden, y esto puede ser un problema al momento de realizar una inversión. Por personalidad, existen individuos que estarán más predispuestos que el promedio a realizar una inversión riesgosa, esto es, que tendrán la voluntad de llevarla adelante. Pero eso es diferente a que se encuentren en condiciones de hacerlo, es decir, que tengan la capacidad de asumir ese nivel de riesgo.

En términos simples, si tu horizonte de inversión es de 15 años, vas a tener una mayor capacidad para asumir determinado nivel de riesgo que si en 2 años necesitás ese dinero. Esto es así porque un horizonte de inversión mayor te permite afrontar de una mejor manera los vaivenes del mercado y, por ende, de considerar instrumentos más riesgosos (que van de la mano con un mayor retorno esperado).

El caso de Santiago y Gabriela

Veamos  un ejemplo:

  • Santiago tiene 30 años, un trabajo estable, apartamento propio y un nivel de ingreso superior al promedio. Santiago conoce bien el funcionamiento del mercado accionario, lo sigue habitualmente, y confía en que continué generado rendimientos positivos en el largo plazo como ha sido históricamente.
  • Gabriela tiene 65 años, una jubilación baja, y le faltan aún 5 años para cancelar una hipoteca cuya cuota mensual representa una porción importante de su presupuesto. Gabriela tiene algunos ahorros guardados bajo el colchón, y luego de ver una noticia en la tele quiere usarlos para comprar bitcoins.

De estos datos podemos concluir que Santiago tiene voluntad y capacidad para llevar adelante inversiones más riesgosas que la media, si así lo quisiera. Es joven, con un horizonte temporal de largo plazo, y con conocimiento de los mercados financieros.  Gabriela, por otro lado, es un claro ejemplo donde la voluntad no coincide con la capacidad para correr un nivel de riesgo alto. Tiene una hipoteca que afrontar con recursos limitados y un horizonte temporal también acotado, lo que la debería llevar a no exponerse a una inversión tan volátil como lo son aún las monedas virtuales.

¿Cuál es la tuya?

Habiendo repasado los dos componentes que determinan el grado de tolerancia al riesgo de un inversor, podemos decir que este se encuentra determinado por el menor de los dos. Si bien podés tener una gran predisposición si tu capacidad es baja, tu tolerancia al riesgo es baja. Asimismo, podés tener una gran espalda para asumir inversiones riesgosas, pero si no tenés la voluntad de hacerlo, tu tolerancia también es baja.

Una vez que determines cuál es tu grado de tolerancia estarás en condiciones de seleccionar aquellas inversiones que mejor se adapten a tu situación.  La clave es que tu estrategia sea siempre coherente y coincida con tus necesidades y tu nivel tolerancia. Por más arriesgado que seas, recordá que si tu capacidad de asumir riesgo es baja, lo mejor es que adoptes un perfil de inversión conservador.

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