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Conocé tu presupuesto

Típicamente, podríamos definir un presupuesto como un conjunto estimado de ingresos y gastos futuros en un período de tiempo determinado (semanal, mensual, anual, etc).

El registro de gastos e ingresos que hablamos en la entrega anterior te permitirá identificar y analizar cuáles son tus gastos fijos y variables, y discriminarlos entre indispensables y prescindibles. Ahora es momento de ordenar y procesar la información que fuiste recabando al armar el registro. Agrupá los gastos por categorías; es importante que los proceses y asignes según corresponda, sin dejar nada de lado. Recordá que este ejercicio no sirve si te hacés trampas al solitario, así que incorporá toda la información que juntaste (incluso aquellos gastos culposos!).

Al ordenar y categorizar la información lo que vas a estar haciendo no es ni más ni menos que armando un presupuesto, tu presupuesto. Pero por el momento estamos viendo lo que pasó, aún no estamos proyectando, lo que queremos conocer es dónde estamos parados. Hacia adelante esta herramienta de planificación y seguimiento te permitirá organizar, comparar y controlar tus gastos e ingresos, un elemento importante en el cumplimiento de tus metas financieras.

Y bien, ¿qué tal te fue? ¿algo te sorprendió? Veamos los resultados que obtuviste, y qué acciones podés tomar hacia adelante:

  • Si tus ingresos superaron tus gastos. ¡Excelente comienzo! Pero ahora hacete la siguiente pregunta: ¿esto fue parte de un plan, o simplemente una afortunada coincidencia? ¿tenías un objetivo de ahorro explícito? Lo veremos en próximas entregas, pero lo ideal es que dentro de tu presupuesto incorpores como una categoria más una partida fija destinada al ahorro, un pago sistemático que le realizás a tu yo del futuro.
  • Si tus gastos superaron tus ingresos. Si esta es tu situación, parecería que estás viviendo por encima de tus posibilidades. Parte de tus gastos se están solventando con algún ahorro previo que va disminuyendo mes a mes, o con tarjetas de crédito (un mal escenario si la mayor parte de estos gastos son de consumo). Esto puede ser muy peligroso si se sale de control (lo abordaremos más adelante).

Cualquiera haya sido tu resultado, siempre existe espacio para mejorar, en particular si es la primera vez que estás analizando tu presupuesto. Revisá y cuestionate cada uno de tus gastos, empezando por los prescindibles (el delivery de viernes y sábado, o ese café diario que podías haber preparado en tu casa, son apenas algunos ejemplos). En este rubro por lo general hay varios gastos no vitales, que podés ajustar sin mayores problemas.  

Los gastos fijos, en cambio, suelen ser más difíciles de reducir, pero quizás igualmente exista alguna forma de volverlos más eficientes. Por ejemplo, evalúa si tenés el plan más adecuado de telefonía, internet, electricidad, gas, etc. Además, algunos gastos de la vivienda o relacionados con el auto tienen planes que permiten un ahorro si son pagados en determinado plazo o través de ciertos medios de pago.

Habiendo reconstruido tus ingresos y gastos, y conocido cuál es tu presupuesto, tenés una herramienta muy importante para comenzar a monitorear y planear tus movimientos. En definitiva, vas a aprender a gastar mejor y a controlar tus finanzas. Esto te va a permitir cumplir tus metas, y poder afrontar situaciones de emergencia financiera con mayor tranquilidad.

Con esto, estamos en condiciones de avanzar hacia la siguiente etapa: el flujo de fondos personal.

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