Ya ordenaste tu presupuesto, planificaste tu ahorro, armaste un fondo de emergencia y evaluaste cuál es tu tolerancia al riesgo.
Vas por buen camino. Pero antes de que decidas qué hacer con esos ahorros, es importante que tengas claro la diferencia entre invertir y especular. Ante todo, dejemos en claro que ambas son posturas totalmente válidas. Pero como muchas veces son conceptos que pueden confundirse, veamos a continuación qué es cada cosa.
¿Qué caracteriza a un especulador?
Un especulador es alguien que busca beneficiarse de cambios abruptos con el objetivo de obtener importantes ganancias en un plazo de tiempo reducido. En general sabe moverse rápido, y siempre está intentando identificar el momento ideal para comprar y vender un activo. Por último, podemos decir que son personas que están dispuestas a correr riesgos altos y, en consecuencia, a perder buena parte de su dinero.
¿Alguna vez compraste dólares solo porque comenzó a subir sin entender muy bien el por qué, y que sabías ibas a tener que volver a vender en breve para hacer frente a un pago en pesos? Eso es especular. La misma acción, tomada a conciencia y como parte de un plan de mediano y largo plazo para diversificar tus activos, es una inversión.
¿Qué caracteriza a un inversor?
Un inversor se interesa por el mismo tipo de instrumentos financieros que un especulador, pero su abordaje es de mediano y largo plazo. Sus decisiones son el resultado de un proceso que comienza identificando cuál es su perfil, para definir luego una estrategia de inversión acorde a sus objetivos. A diferencia de un especulador, un inversor procura cumplir sus metas en plazos razonables, y es consciente que el mercado tiene momentos “buenos” y “malos” que no deberían alterar su plan de inversión.
Entonces, ¿no debería especular bajo ningún concepto?
Como dijimos al inicio, no hay nada de malo con especular. Eso sí, tené presente los riesgos que estás corriendo. En el corto plazo, podés tener un muy buen resultado, pero a la larga, un especulador gana tanto como pierde. Porque como dice el dicho “el dulce pica los dientes”, y uno puede estar en racha hasta que se corta. Recordá siempre cuál es tu horizonte temporal y tu capacidad de tomar riesgos, y, en todo caso, si especulas hacelo con una porción reducida de tus ahorros que puedas darte el lujo de perder.
